Reseña: Dororo Capitulo 24 “Dororo y Hyakkimaru” (Capitulo Final)

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Dororo capítulo 24, o el capitulo final de esta emocionante y trágica historia, aquí nos narran los sucesos y desenvolver la vida de nuestros queridos personajes, Hyakkimaru y Dororo.

Reseña Capitulo final (ALERTA DE SPOILER) Tahomaru vs Hyakkimaru

Una madre que se dirige a la batalla decisiva, esta recibe ayuda del anciano Miwamaru, preocupados por el movimientos de los cuervos del lugar. Recordando a Hyakkimaru, como aquel niño cuyo grito que debió ser escuchado en esas tierras, pero que tan pronto como se pronunció, este fue silenciado, sin embargo, este se alza como la flama del fuego por toda la tierra sin descanso.

Tantos recuerdos permanecen en el gran castillo de Daigo, para Tahomaru que se crio como hijo único, esto es todo lo que tiene y se enfurece al saber que otra persona lo considere suyo, a pesar de ser su hermano. Por otra parte, Hyakkimaru no comprende porque su hermano le quiere quitar lo suyo teniéndolo todo.

Dororo al fin llega al castillo pero no encuentra la manera de entrar por culpa del incendio, en ello se encuentra con Miwamaru, Nui se encuentra en una entrada secreta al castillo pero esta no quiere que Dororo entre, dejándolos solos al anciano y a la niña. Una puerta atascada el cual Jukai le ayuda a Nui a salir del pasadizo.

La batalla sigue en pleno auge, por compasión o tal vez por consideración Hyakkimaru no lo sabe, solo asume que Tahomaru es igual él, un humano, dejándolo con vida a Tahomaru, comprendiéndolo al rato. Un atisbo de hermandad surge pero no dura mucho, pues el demonio final trata de controlar a Tahomaru.

El sacrificio de seres amados 

Tahomaru se da cuenta que no tiene mucho control del su cuerpo, por lo que saca los ojos de Hyakkimaru para regresárselos, en ello aparece en los yacimientos del castillo el demonio final pero Hyakkimaru lo vence rápidamente, no dura mucho para que Hyakkimaru le duela el nacimiento de sus ojos. 

Tahomaru no tiene más fuerzas en su cuerpo por lo que no pudo ni avisarle de que estaba a punto de ser golpeado por una viga, justo a tiempo aparecen Jukai y Nui al rescate, su madre le abraza y dice lo mucho que lo ama, Jukai le da la estatuilla a su hijo y ambos le dicen que se debe.  

Hyakkimaru abre los ojos por primera vez para ver a sus madres, antes de que la estructura del castillo se cayera al frente de él, siendo esta la última vez que les vea. 

Nui va hacia donde se encuentra Tahomaru, pidiéndole perdón por hacerlo sentir solo y le dice que a partir de ahora, permanecerá siempre a su lado, dándose cuenta Tahomaru de que este será su final. Jukai por otra parte, se encuentra aliviado de que todo esto al fin ha terminado. 

Miwa logra sacar a Hyakkimaru y Dororo, ven lo último del castillo de Daigo consumirse por las llamas de fuego junto con la montaña que los rodea, al fin se cumplió el gran destino de Hyakkimaru. 

Daigo en plena guerra se entera que su castillo junto con las áreas subyacentes están quemadas y que tanto Nui como Tahomaru están allí, sin muchos prospecto de vida, pero aún no se detiene y seguirá con su enfrentamiento al clan enemigo. 

Encuentro Final con Daigo 

Una idea revolucionaria viniendo de una niña, Dororo al fin sabe qué hacer con el dinero que le dejo sus padres, usándolo para el progreso del pueblo de Daigo y así no depender de la fuerza de los samuráis o de los demonios, evitando así a su vez las guerras. Eso le parece audaz a Miwa, una tierra en donde la misma gente construye su propio país, algo interesante y que nunca se le hubiese imaginado, ya que este también era un samurái.  

Por otra parte Hyakkimaru se fue a comprobar algo de él mismo, esto se encuentra en la sala infernal… su padre. Este le sigue echando la culpa de que por él su gente sangro y seguirá sangrando, reprochándose de sus actos, por no haberlo matado al nacer.  

Daigo no muestra mas que ansiedad por seguir siendo un señor samurái, si fuera por él, ofrecería nuevamente a Hyakkimaru a los demonios. Al escuchar la espada de Hyakkimaru, este le dice que si lo odia, que lo mate, su alma renacerá junto a su hijo Tahomaru,

Hyakkimaru es compasivo, no recurrirá a los demonios, el piensa vivir como humano y desea que su padre, a pesar de no quererle, siga viviendo como humano. Esto le llega a Daigo como una espina que rompe el globo donde se encuentra su culpabilidad, dándole a entender que si en vez de recurrir a los demonios,  hubiese tenido la confianza en su hijo, tal vez la prosperidad que buscaba era posible de encontrar. Más que la fuerza bruta, las guerras, las tierras, los demonios solo anhelan las ganas inmensurables de vivir. 

Dororo final del capítulo

 A pesar del tiempo que llevan juntos, es momento de la separación, tomar caminos separados para lograr un mismo objetivo, la prosperidad… Hyakkimaru seguirá los sueños de su amada Mio y Dororo cumplirá los sueños de su padre, pensando en el futuro reencuentro. 

La Era de estados combatientes se acerca, Biwamaru, un hombre sabio que lo demostró en toda esta aventura, piensa que algo más que sangre  y desesperación esta delante de estas dos almas. 

Dororo crece como una hermosa mujer que persigue la imagen de Hyakkimaru, un hombre apuesto rodeado de un campo dorado de arrozal, dándonos a entender que logro cumplir su promesa. 

Realmente es un final muy bueno, porque a pesar de todo lo que han vivido y tantas muertes, se nota que los lazos que una vez se unieron, se volverán a encontrar, también que siempre hay opciones para lograr la paz de una tierra… en mi opinión me encanto, ¿Qué opinan ustedes? Bueno, espero que les haya gustado mi reseña, nos vemos la próxima vez.

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Tata-chan

Tata-chan

Amante de los animales y novelas, apasionada con todo lo que hago, Solo soy una persona normal como ustedes que se emociona como una niña cuando de anime se trata. Espero que seamos buenos amigos n_n

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