Reseña: Dororo capítulo 12 “La historia de Banmon, parte 2”

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Secretos descubriéndose ante alguien confundido, te sacrifican por aquellas personas que ni conoces, un alma que no tiene la culpa de lo que sucede es devorada, una madre que se sacrifica por sus hijos hasta el punto de no soportar haber sido tan débil como para no proteger a su criatura…

hola amiguitos espero que les haya gustado mi introducción, por alguna razón me sentí muy inspirada y quise empezar de una forma diferente, en esta ocasión, se va viendo el primer encuentro de Hyakkimaru con Daigo y de su familia en general… apuesto a que se preguntaran ¿Cómo reacciono su madre? ¿Qué piensa hacer Tahomaru, su hermano? Pues se responderán estas interrogantes ahora.

Hyakkimaru no sabe con quién trata, acercándose cada vez más y el cual Daigo, quedando aún más desconcertado que su propio padre al pensar en cómo seguía vivo un bebé demonio medio nacido, escapando tras la orden de matarlo.

Un pueblo que se encuentra a la defensiva y conoce que la base enemiga están rodeados de puros demonios, así se encuentra el clan Asakura que trata de maneras horribles a Sukeroku y Dororo.

Tras las rejas, un amigo que perdió las ganas de vivir tras darse cuenta que perdió su hogar y madre tras la guerra, Dororo trata de iluminar a su amigo motivándolo a vivir, un emblema de la cresta familiar Kagemitsu trae recuerdos, con ayuda logra escapar para encontrar a su hermano Hyakkimaru mientras su amigo lo esperara.

Un hijo muy directo que logro dar en el clavo al misterio oculto por sus padres, desconcertado, uno no puede creer como alguien sacrifica a su hijo inocente solo por poder, aunque se excusen tras la máscara de que pasaban un infierno por hambre, epidemias, desastres y guerras constantes, un trato con los demonios era lo más sensato para Danzo para salvarlos.

Tahomaru está claro que es por pura ambición que lo hizo, no se encuentra de acuerdo a su padre, y este le invita a deshacerse del trato con los demonios y matar a todo su pueblo tras mandar a Hyakkimaru a matar.

 Hyakkimaru aún se encuentra confundido o al menos así lo aparenta, Dororo al fin lo encuentra y le pide salvar a su amigo que ahora será sacrificado junto al resto para declarar la guerra a Daigo.

Un ejército de heridos y viejos han sido llamados, corren rumores muy rápido como la de un chico que está haciendo de las suyas más que el ejército de los Asakura.

El viejo Biwa desconcertado por la gran falsedad sobre la historia de los demonios, no ira hacer nada porque sobrepasa sus habilidades.

En el camino se encuentra con Tahomaru, que aún no cree en la guerra que se avecina y que de esto depende su hermano, no importa por donde lo mire, es inmoral para  él. El viejo aun sin saber su historia siente el parentesco con Hyakkimaru y decide ser un mero espectador.

Preparados para la guerra, una madre determinada, una sala demoniaca, Dororo, una niña muy intuitiva, una sonrisa de alegría por tener una madre y un hermano frustrado por verse envuelto en su inocencia y moralidad a sacrificar a su pariente.

El gran muro, sacrificios humanos donde empieza la guerra y el demonio del zorro aparece nuevamente solo para comerse a los que irrumpen en las tierras de Daigo.

Llega la tropa de Daigo y lo acusa de ser el demonio, escuchar la voz de alguien que te arrebato lo que más quería puede desatar la furia de cualquiera y más si son recuerdos muy dolorosos.

Tahomaru llega y le dice a Hyakkimaru hermano, no es una excusa lo que su padre hizo y que para ellos él era el demonio que traerá la desgracia a sus tierras y empiezan a luchar. Dororo no puede creer lo que está pasando y no sabe qué hacer hasta recordar que debía salvar a su amigo.

Entre la adrenalina y un grito de ayuda, Hyakkimaru ataca a su Tahomaru y salva a Dororo y su amigo de una posible muerte por el zorro, entre tanta conmoción llega la madre de ambos con un discurso conmovedor sobre el resentimiento, el perdón, la debilidad y se apuñala para que no sufriera solo, ofreciendo su sangre a los demonios.

Hyakkimaru se encuentra conmocionado y paralizado, en ese mismo instante el muro se destruyó, todo la familia Kagemitsu se van del lugar, sin más que hacer, Dororo, Sakeroku y Hyakkimaru piensan irse pero Sakeroku se queda al ver que su madre sigue viva… ellos seguirán haciendo su viaje.

Realmente me encanto este capítulo, entre emoción, las escenas de las peleas, la acción, de verdad que esta para comer palomitas de maíz con un mega televisor. 

Podemos ver en las escenas finales como hay un aura verde antes de que se destruya el muro como cuando el viejo Biwa agarra la estatuilla de la diosa de la misericordia que está en las mismas condiciones que las estatuas de los demonios destruidos por Hyakkimaru, en donde se va desvaneciendo el aura… obviamente esto es malísimo y no lo digo por la expresión del viejo, pero al no tener deidades que protejan el pueblo, es posible que los demonios se aprovechen de ello… y es muy seguro que todos los problemas se los atribuirán a Hyakkimaru.

Por otra parte realmente esperaba que Tahomaru estuviera del lado de su hermano, es su sangre, su familia, es increíble como la moralidad cambia tan rápido, pero bueno, quiero ver como desenvolverán esta historia, en fin, espero que les haya gustado mi reseña, nos vemos en el siguiente capítulo.

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Tata-chan

Tata-chan

Amante de los animales y novelas, apasionada con todo lo que hago, Solo soy una persona normal como ustedes que se emociona como una niña cuando de anime se trata. Espero que seamos buenos amigos n_n

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