Novela Medieval Capitulo 7

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Zulema estaba desconcertada, mientras escoltaba a Anabella le miraba ¿era bruja? ¿Era un monstruo? Simplemente no sabía ya nada de los isleños de hoy en día, tenía entendido que controlaban el aire y los únicos que curaban eran los que controlaban el agua e incluso necesitaban agua y un ingrediente secreto que aún era descosido por sus tierras.

***

Anabella aún no podía pensar bien lo que había hecho, era una gran oportunidad para escapar  y la desperdicio, aunque si lo pensaba mejor moriría en el intento saliendo con esos guardias especialmente de quien le acompañaba. Entrando a la habitación la mucama la había encerrado, y en menos de lo que canto un gallo empezó con su ardua excavación, debía escapar de la manera menos pensada, lo tenía todo planeado, miro la luna desde la pequeña ventana con barrotes.

Ella empezó a cantar como si su vida dependiera de ello, pues desde que tenía recuerdo la reina le había dicho que tenía que cantarle a la luna, eso brindaba felicidad de quienes la escucharan y limpiaban el alma, tanto el de ella como de todos a su alrededor, eso era algo en que confiaba fielmente y le brindaba seguridad.

***

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Emeline y Eleonor caminaban por el camino angosto de las montañas cercanas al reino de tonnerre, Eleonor miraba a su compañera, una señora elegante, vestida de negro al igual que su cabello ondulado y sus ojos, sus joyas eran llamativas y grandes, solo pensaba el cómo su madre le permitió ir con esa extraña ¿Cómo se atrevía a decirle a su madre que moriría?

  • ¿Cuál es tu objetivo exactamente Emeline?
  • Brusca como en mis sueños, mi objetivo es formar parte de la resistencia contra obscuréte, me lo dijo mi sueño- contesto Emeline. Eleonor consumida en su rabia se detuvo.
  • Espera ¿estoy aquí solo por el sueño de una lunática? Y sin contar ¿me piensas meter en una ridícula guerra la cual terminare posiblemente muerta? No importa lo que digas es ridículo pensar en una guerra con tanta crisis en todos los países, nadie quiere que se desate una guerra desde que illuminée, la casa más pacifica cayó en manos del enemigo- Eleonor esta exasperada y estaba a punto de devolverse hasta que la mujer que la acompañaba le sujeto del brazo.
  • Ellos no tienen a la verdadera princesa de illuminée, ella sigue en su país, volverán a la libertad, la que verdaderamente quieren es lo que pronto tendrán y si no salvamos a la chica, temo que lo tendrán y todos, absolutamente todos sucumbiremos- Dijo Emiline, sus miradas se intercambiaron y Eleonor sintió temor, la mujer la soltó-  soy la reina Emeline de la casa eau, somos enemigos desde hace más de cincuenta años pero en esta situación, necesitamos unir fuerzas espero que lo entiendas.
  • Lo entiendo pero decirle a mi madre que va a morir es algo que ni ella quería saber- repuso la chica.
  • Por eso no me involucro con ustedes, son intuitivos y estresantes, siéntete feliz de que no morirá por la guerra- Eleonor se quedó boquiabierta- su muerte es causa natural, está enferma.
  • Espera ¿Cómo lo sabes?
  • En la última pelea, nosotras tuvimos la oportunidad de confrontarnos frente a frente, mientras nuestras espadas intercambiaban filosas heridas empezó a toser tan fuerte y cayó al suelo, tocia aún más hasta llegar a expulsar sangre, tuve oportunidad de matarla pero no lo hice.

Un escalofrió recorrió por todo el cuerpo de Eleonor ¿desde cuándo su madre le había ocultado de su enfermedad? ¿Cómo podía ser que alguien tan buena terminara falleciendo tan pronto? Ella quería llorar pero su orgullo y terquedad no se lo permitían. Le siguió a la mujer porque ya que era la heredera y futura reina de tonnerre, tenía que sacar la cara por su pueblo.

  • El príncipe de terres es alguien que nadie se daría cuenta, no sabe que es él y considerando que illuminée a penas se está recuperando, es decir que de los cuatros reinos estamos solas- Dijo Emeline mientras dibujaba los cuatro reinos en la arena y tachaba las posibles posibilidades.
  • Un ataque a distancia, podrías llamar las nubes ya que son pura agua y yo me encargaría de los truenos, atacaría rápidamente al castillo pero tendríamos que estar ocultas para que no nos detecten, eso sería lo más sensato por ahora- propuso Eleonor.

La señora asintió, era lo más sensato, si era un ataque contra tantos guardias perderían si remedio y morirían en el intento, aun así, en sus sueños no podía reconocer a ciencia cierta quien era la muchacha de cabello rojo y le inquietaba, solo le pedía auxilio, no era princesa, no era plebeya, pero era una pieza importante en este juego. Comenzaron su gran travesía hasta obscuréte.

***

Jacquelyn corría hacia la cima de la montaña llegando a un lago, no podía creer que tuviera que soportar innumerables temblores y lluvias para poder llegar a un lugar tan pacifico, era el único lugar el cual no se estaba destruyendo,  ya que el vestido que había llevado todo el trayecto estaba desgarrado y sucio se lo quedo, se lanzó al lago y empezó a nadar hasta llegar a lo hondo, se hundió hasta llegar a las rocas.

Se quedó pensando por un buen rato y subió a la superficie, respiro y salió del lago, se sentía como nueva tomando un refrescante baño, entro a la cueva que se encontraba a un lado y una luz azulada se encontraba al fondo. Piedras en forma de diamantes que brillaban con fervor, no había cambiado ni un poco desde hace más de doce años, era el diamante mágico que incluso para su madre era un misterio, era imposible destruirlo y si le sacaban una parte del mismo este se regeneraba, realmente un misterio.

Ella saco una parte del diamante y salió toda la pieza, destruyéndose por completo, Jacquelyn se asustó, lo único que pensaba era en que a Anabella le iba a pasar algo malo, era eso o estaba muy lejos de la isla, la isla estaba furiosa, ya no sabía que era lo que pasaba, se arrinconó en una de las paredes, se abrazó y estaba a punto de llorar pero recordó lo miedosa que era su amiga y muchas de las cosas que habían vivido, agarro todos los pedazos, para algo debían de servir, debía de volver y salvar a su pueblo.

***

Walter estaba algo desconcertado, todos los libros de historia y reseña de cada uno de las personas más reconocidas, nadie absolutamente nadie poseía aquellas habilidades. Paro la investigación por un rato y se sentó, se preguntaba por qué pensaba tanto en lo que había hecho, después de todo, no conocía la historia de illuminée y sus habitantes, al menos no a los menos conocidos por la historia.

Toda una biblioteca para él solo, empezaba a pensar si querría estar en esa habitación por el resto de su vida, cuando era niño, sin pensarlo se habría quedado pero ahora solo quería ser libre de toda responsabilidad, de toda su vida, dejando atrás de su padre y de su hermana.

La puerta se habría, él miro de reojo mientras leía su libro, era la mucama y de tantas no se acordaba de su nombre, ella le miraba tímidamente, algo que le ponía de mal humor.

  • ¿Qué quieres?- pregunta él con furia, asustando a Zulema.
  • Quería contarle algo muy importante- dijo ella.
  • Dilo de una buena vez.
  •  Sé que no lo recuerda pero el año pasado, bueno usted me hizo su mujer…
  • ¿Y qué quieres que haga?- la verdad ni se acordaba de ello.
  • Bueno que no lo he olvidado, he estado con usted desde hace más de tres años y desarrolle un gran sentimiento por usted… le amo- le costaba respirar, Zulema estaba nerviosa.
  • Un amor no se desarrolla solo por mirar y una noche de pasión, lo siento pero no recuerdo nada de lo que supuestamente hicimos- dijo él aun con la mirada en el libro.

Las lágrimas brotaban llegando a las mejillas de Zulema, era tan cruel a fin y al cabo, si este era el dolor que tendría que soportar no lo habría hecho, era un dolor desgarrador que hería y quemaba su corazón.

  • ¡Zulema!- entro Anabella y la miro detenidamente- ¿Qué paso?- Zulema se refugió en los brazos de la pelirroja- ¿Qué le hiciste príncipe de pacotilla?- Walter se enojó aún más, lanzo al suelo el libro que estaba leyendo y se levantó hasta llegar a la chica roja de la rabia.
  • ¡No hice nada malo, peor fuera que la esperanzara diciéndole que le amo cuando ni me acuerdo de su nombre!- grito Walter a la chica la cual ella le responde con una cachetada.
  • A mí no me hables de esa manera, soy la princesa de illuminée y exijo respeto- trato de calmarse para hablar como persona civilizada- sé que no hay que mentir pero hay que ser más sensible a los sentimientos ajenos.

Él se quedó en silencio mirando al suelo a un lado, ninguna chica le había golpeado de esa manera, miro a la mucama con la cara entristecida ¿desde cuándo le conoce? ¿Cuándo fornicaron? No se acordaba, con tantas mujeres con la que él se había acostado y ninguna le satisfacía ¿Qué era lo que realmente estaba buscando en todas esas mujeres? Solo estaba claro que algún día recordaría a la mujer perfecta para él, el dilema era encontrarla.

  • Yo también exijo respeto- propuso él, ella solo suspiro.
  • Dejémoslo así, Zulema y yo vamos a tomar té, te invitaría pero con lo que paso no creo que sea adecuado- dijo ella dándole la espalda y saliendo.

Él se sentó en su sofá otra vez, en un momento aquella chica le había causado dolor de cabeza, sabía que nunca se llevaría bien con Anabella, cuando menos se lo espera termina alejándose ¿Cómo rayos hacía para que se ganara su confianza y le dijera en donde rayos estaba esa piedra?

***

Arthur empezaba impaciente, quería ver a su hijo, darle un abrazo, decirle todo lo que en muchos años no había podido decir. Pasaba caminando por el pasillo y miro a las afueras dándole curiosidad de lo que estaba viendo, era Anabella tomando el té con una de las mucamas, sentadas en el césped, fue corriendo rápidamente hasta donde se encontraba Benedict, no quería meterse en problemas con su hermano. Entro a la sala principal en la cual estaba el trono, ahí está su hermano, aburrido.

  • Hermano ¿te diste cuenta de que la princesa esta fuera de su habitación?- Dijo Arthur haciéndole saber a su prepotente hermano.
  • Claro, es obra de tu sobrino- respondió él malhumorado.

Arthur no entendía la situación, desde cuando una prisionera estaba fuera de sus rejas, era algo ilógico, pero lo que temía no era eso, era las posibles contusiones que podría tener su sobrino Walter, salió de la sala y fue directo a los aposentos de su sobrino, no se encontraba, era peor, ahora sentía que su sobrino no estuviera vivo, paso por cada una de las habitaciones y nada hasta llegar a la biblioteca. Ahí estaba,   la sombra de su sobrino, su majestuoso cabello negro, esos ojos azules claros y rostro inexpresable que conocía a la perfección, no había pasado nada dándole un aliento de vida.

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Tata-chan

Tata-chan

Amante de los animales y novelas, apasionada con todo lo que hago, Solo soy una persona normal como ustedes que se emociona como una niña cuando de anime se trata. Espero que seamos buenos amigos n_n

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