Novela Medieval Capitulo 6

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No era un sueño, Jackelyn estaba durmiendo en una pequeña cueva que le proporciono un gigantesco árbol, la isla estaba molesta y se notaba por sus lluvias, ventiscas, olas fuertes y temblores, cosa que nunca había pasado a menos no a ese nivel, eran leves solo cuando se enfermaba la reina. La isla misma se comunicaba, los murmuros de los arboles estaban llenas de furia misma, pero ella estaba ahí así que se mantenían al margen ya que era su salvación. 

Ella no se iba a rendir, iba a salvar su país antes de que la isla misma de destruyera, nadie podía entender más que los isleños de lo mágico que podía ser illuminée, tenía mente propia y un corazón el cual ya no estaba.

  • Puedes salir, hable con los otros árboles y decidieron en cooperar, te cubrirán en el camino- dijo aquel árbol que le mantenía refugiada en su cueva.
  • Gracias- respondió ella con gran agradecimiento, sabía que se llevaban mejor con Anabella que con ella, no tenían la culpa, despues de todo Anabella tiene mas conexion con la naturaleza.
  • Tenga mucho cuidado- advirtió el árbol, ella asintió y salió corriendo hasta el próximo árbol.

Los arboles no dejaron de chismosear todo el trayecto pero era lo de menos, ella estaba más interesada en llegar a su destino, salvar su reino y la isla, sacar a patadas a esos guardias de fuego y buscar a Anabella.

Tenía que buscar la paz en sus tierras, que todo volviera a la normalidad, un deseo, un deseo más, ella había pedido una amiga que fuera capaz de entenderla y apareció, Anabella, ya era hora en la que pediría paz para todos los reinos o simplemente erradicar las guerras, solo no quería ver sangre derramada y ver el temor en los ojos de sus súbditos. Ella era fuerte pero no tanto para pelear con tantas personas y cabía la posibilidad de que después de todo vinieran a por ella para vengarse y luego su pueblo se levantaría y armaría una guerra y volvería un ciclo infinito de venganza.

***

 No tenía dudas, era lindo tener a un príncipe descabellado que siguiera sus órdenes era realmente divertido sentir que tenía algo de poder, eso pasaba igual que con las peleas pero en unos momentos como este era de menos ya que no tenía tiempo para divertirse, cavar en el baño desde la madrugada era pesado pero tenía que hacerlo, sea como sea tenía que escapar, escucho la puerta abrirse y ella rápidamente oculto el hueco con la piedra y fue tirando la tierra por la pequeña ventana, se desvistió y se metió en la bañera, tocaron la puerta y trato de tranquilizarse. 

  • ¿Quién se atreve a interrumpir mi baño?- respondió ella a los toques.
  • Soy Zulema mi alteza, ¿me permite entrar?
  • Adelante

Zulema entra como si para ella no fuera algo del otro mundo lo que hacía, pero a la pelirroja le era vergonzoso estar con alguien mientras estaba desnuda dándose un baño, su intimidad ya no existía desde que había llegado obscurité.

  • Quería preguntarle algo y quisiera que me contestara si no le molesta su majestad- dijo Zulema a la cual Anabella respondió asintiendo la cabeza en un movimiento temeroso- ¿eres…. quería saber si eres la prometida de mi lord Walter?
  • JAJAJAJAJAJAJA- tremenda carcajada aligero a Anabella de miedo que sentía, era una de las mejores suposiciones que le habían contado, claro, estaba indignada por la confusión tan grande pero se divirtió un poco por la cuestión, se tranquilizó para poder darle una respuesta a la mucama- tranquila, estas completamente equivocada, somos más que enemigos aunque no se el por qué me tienen viva aun.
  • Es decir ¿Qué no han tenido aun relaciones?- Ana se queda petrificada y al imaginárselo termina con la cara roja como tomate.
  • So…soy virgen- aclama avergonzada mientras sale de la bañera de golpe.

Las palabras que pronunciaba de la pelirroja eran como bendiciones para Zulema, eran palabras de aliento que la devolvían a la vida.

  • Gracias por su sinceridad ¿necesita ayuda?- la emoción se le salía hasta por los ojos y Anabella se dio cuanta por ese simple acto que Zulema estaba más que enamorada del príncipe prepotente.
  • No está bien- respondió mientras salía de la bañera olvidándose por completo que estaba desnuda frente a la mucama- ahora es mi turno de preguntarte para hacerlo más justo- agarro la toalla y se cubrió- ¿desde cuándo estas enamorada de Walter?- Zulema del susto retrocedió hasta llegar al marco de la puerta pero fue agarrada del hombro por Anabella- dilo, se te nota- Zulema la miro con lágrimas en los ojos aterrada- uno no puede ocultar lo que siente, termina con el corazón hecha trizas- la mucama comprendió lo que ella decía, agarro el corazón con las manos.
  • Lo amo pero estoy clara por nuestra clase social que no llegaremos más lejos en nuestra relación entre un príncipe y una sirvienta- designo la chica, Anabella no entendía muy bien la situación, si ella estaba enamorada de un guardia  se lo dijera, o de una cucaracha, no le importaría, pero estaría aliviada de que esa persona especial estuviera enterada de sus sentimientos y que tú fuiste capaz de expresarlo.
  • Uno no comprende el amor, solo llega y se vuelve insufrible y uno no puede vivir con tal secreto hasta la muerte, la vida es una y hay que vivirla al máximo- dio un respiro y se apartó hasta llegar al armario- pero tratándose de ese arrogante, no creo que tenga ningún sentimiento al que le pueda llegar.
  • ¡estas equivocada, el señorito Walter es la persona más sensible y comprensible que pueda existir, tú no sabes nada de él!- pego un grito Zulema, Anabella sorprendida del argumento incoherente de la mucama trata de embozar una sonrisa de complicidad.
  • Si tú lo dices lo será, tus sentimientos tal vez serán capaces de cambiarlo, pero solo si tú se lo trasmites- Zulema indignada por la situación sale de la habitación con el rostro fruncido.

Aquellas palabras a la ves tenían razón la cual le hacía sentir exasperada, no recordaba cuando era la última vez en la que Walter fue amable con alguien del castillo, nada, incluyendo a su tío, le costaba admitir que ya no era el mismo hambre del cual se había enamorado. ¿Será que diciéndole que le amaba cambiaria? Lo dudaba, tantas mujeres que él conoció, tantas mujeres con las que se acostó, tantas que no lograron cambiar su corazón y seguía de mal en peor.

Anabella le daba vueltas y vueltas lo que decía la mucama, si Walter era bueno en un principio ¿Qué le abra pasado para que cambiara tan drásticamente? Podría ser un amorío, la muerte de alguien especial, una traición o algo parecido que le haya cerrado por completo su corazón. Entre tanto se acordó de su escape hacia la libertad, iba a entrar al baño nuevamente hasta ser interrumpida por el sonido de la puerta abriéndose, ella se voltea rápidamente y vio Walter.

  • Que sorpresa, hoy todos me piensan visitar ¿se celebra algo en especial hoy?- dijo ella sarcásticamente.
  • Ja ja tú sarcasmo no te salvaran de tu futura ejecución- Walter se dio cuenta del repentino enderezamiento de la chica, noto en su mirada un abismo pequeño de miedo, era débil pero lo había notado- vengo a ver si necesitabas algo- cambio de tema.
  • La hora de la merienda y un libro, ya termine de leer los que me presto, eso será suficientes por hoy- respondió ella con la mirada ida, miraba la ventana, diciéndose por dentro “esta será la última vez que mirare el paisaje” no quería admitirlo pero está a su meced- si fuera posible, me gustaría que mis últimos días no faltase la hora de la merienda.
  • Saborear el aire libre antes de morir, está bien- Walter sabía muy bien en la situación en la que se encontraba Anabella y si él estuviera en sus zapatos haría lo mismo.

***

Benedict se encontraba estresado, pues los hermanos Gallástegui tardarían más de lo esperado en la misión que él había encomendado ¿Qué más iba a esperar de esos hermanos insolentes? Pero hasta que no nacieran personas que tuvieran la misma habilidad que aquellos hermanos, no los podia matar, sus habilidades para indagar en las mentes ajenas eran extraordinarias y no las iba a desperdiciar.

Caminaba de un lado a otro, no le gustaba esperar y mientras estaba inactivo su piedra estaba siendo poseída por otro o aun peor, estaría alejándose aún más, no sabía si había tomado la forma de un objeto móvil o de un animal, pero tenía que calmarse, el estrés le había causado dolor de cabeza, se sentó bruscamente a su asiento y trato de calmarse masajeándose los sienes hasta que escucho una risa que provenía del patio, se asomó y miro alterado a su prisionera bailando alrededor del pequeño lago.

Un calor inexplicable recorrió todo su cuerpo, ¿era coraje? ¿Era rabia? No lo sabía, solo entendía que el causante de todo eso era nada más y nada menos que su querido y único hijo, Walter, el que tanto le causo dolores de cabezas, salió corriendo hacia el jardín.

Anabella bailaba y cantaba una melodía que por mucho que tratara, no sabía de donde lo había escuchado, pero le encantaba. Walter mientras leía estaba pendiente de su prisionera, la melodía era nostálgica pero no recordaba en donde lo había escuchado, le encantaba, pero por más que le gustara la melodía, no podía olvidarse del dolor de los latigazos propinados por su padre. La espalda le ardía, era como millones de agujas afiladas y quemadas clavándole, le daba gracias a los Dioses que al menos el sangrado había parado.

De alguna manera el dolor se intensifico, pues alguien le había agarrado muy fuerte el hombro, se volteó y su rostro de rabia cambio por la de un miedo, era su padre. Benedict con su mano derecha levanto a su hijo lo soltó y con la izquierda le ataco con una bola de fuego, por la cercanía del ataque Walter no pudo esquivarla quemándole la mitad del rostro.

Un grito de dolor invadió al palacio, varios de la servidumbre y visitantes miraron curiosos lo que pasaba por las ventanas, Anabella se dio vuelta y vio a Benedict atacando simultáneamente a Walter ¿Qué clase de monstruo atacaba a morir a su propio hijo? Bueno de un rey maligno se podía esperar de todo. Lo que a Anabella le impulso a correr hacia donde se encontraba aquel príncipe prepotente era lo indefenso que se encontraba.

Benedict iba a dar su ataque final hasta que Anabella se puso en el medio, se detuvo y trato de calmarse.

  • Un pájaro no puede estar fuera de su jaula- dijo el rey hacia Anabella.
  • Un pájaro muere de soledad teniéndola encerrada, necesita de aire puro de vez en cuando- ella respondió.

Benedict se quedó callado por un rato, le grito a una de las mucamas para que se llevaran a Walter a sus aposentos y le atendieran las heridas, el rey mira por última vez a la chica y le advierte de que si planeaba un escape, le quitaría cualquier rastro de privilegios.

***

Anabella se había quedado sin aire ¿Walter se había metido en problemas solo para complacerla? No lo podía creer, no es que le importara, pero estaba preocupada por cómo había quedado después de tantos ataques, imaginaba quemaduras de segundo o tercer grado, dependiendo de la situación, Walter se estaba tapando todo el tiempo. Ella caminaba por todo el palacio acompañada de un guardia, buscando el cuarto del príncipe, se iba a disculpar y le ayudaría, pues era su culpa que su padre le había atacado.

Por más que buscara, no encontraba nada, llegando a un punto el cual ya no sabía por dónde se encontraba, las búsquedas no eran lo suyo, caminaba a ciegas por todo el castillo. Un olor a pollo le recorrió por las fosas nasales causando un gruñido en el estómago y si hubiera estado alguien le habría dado vergüenza ajena.

Siguió el olor a pollo como si fuera un tipo de sabueso experto, llegando con éxito a la cocina, varias personas se encontraban cocinando, era espectacular mirar a tantos soplar fuego por la boca para cocinar de un sartén, otras decorando los platos. Observo por un rato hasta que pudo encontrar entre tantas personas a Zulema, grito su nombre varias veces y todos pararon de trabajar y la miraron extrañados. Zulema agarro asustada a la pelirroja y salieron lo más rápido posible de la cocina.

  •  ¿Qué crees que estás haciendo llamando la atención de esa manera?- le grito a Anabella.
  • Oye tranquila, solo quería que me llevaras a los aposentos de tu querido príncipe, es urgente- le dijo la pelirroja sin titubeos.
  • Espera ¿quieres hacerle algo indebido al señorito? No, definitivamente NO.
  • ¿Qué estás diciendo?- Anabella de solo pensar en eso se puso roja como un tomate, ella nunca sería capaz de hacer tales barbaridades- por mi culpa se metió en un problema y quiero disculparme por ello- Zulema lo pensó un rato, la chica no le inspiraba confianza.
  • Está bien, pero me quedare a tu lado para que no hagas nada raro- dijo la mucama aliviándose por la buena decisión que acababa de imponer.
  • No hay problema, solo que… lo que veas que esté haciendo allí, no lo vallas a comentar y por nada del mundo debes de contar, júralo
  • Claro ¿Qué tan grave es lo que vas hacer?

Zulema recorría los pasillos como si fueran las palmas de sus manos, los conocía de pie a cabeza, Anabella tratada de seguirle el paso pero le costaba cuando miraba algún cuadro interesante o se distraía con el paisaje, la concentración no era su fuerte. Había un cuadro gigante el cual le llamo mucho la atención, una mujer de cabellos cobrizos, largos y ondulados, de ojos azules, se veía amable y feliz, el cuadro transmitía algo de tristeza pero no sabía el porqué, Anabella quería saber la historia de aquella mujer, iba tocar el cuadro cuando fue llamada a lo lejos por Zulema, así que se parto y corrió hasta la mucama.

***

Walter ya no podía sentir nada más que dolor, tirado en la cama y todos los sirvientes tratando de vendarlo pero con los gritos y los movimientos bruscos no podían, el chico ya arto de todo lo que pasaba golpeo a una de las chicas y las saco a patadas. Cansado busca el espejo, no le gusto lo que miro, solo a un hombre con la cara deformada, un líquido amarillento brotando de las heridas, piel ensangrentada, ya era el monstruo que su padre siempre quiso. Se acostó a descansar pero el ruido de la puerta abriéndose lo alerto.

***

Una gran puerta de madera, eso era lo que separaba a Anabella del príncipe, ella no pensaba en matarlo y si lo hiciera prefería hacerlo con las mismas condiciones, algo justo, entraron sin problemas, no había nadie con él, se encontró solo y acostado.

Trato de no hacer ruido pero Zulema cerró la puerta de golpe, no era buena idea tenerla como enemiga y ya era claro, llego a la cama y miro el rostro quemado de Walter, era espantoso que su propio padre le hubiera puesto de esta manera, iba a tocarle la herida pero el chico le agarro la mano con fuerza.

  • ¿Piensas matarme mientras duermo?- Anabella insultada por Walter de su buena voluntad quería darle una abofeteada pero respiro profundamente por la gravedad de las heridas.
  • Que grosero, yo no soy capaz de hacer tal barbaridad, vine ayudarte- dijo ella tratando de calmar al mar de furia.
  • ¿Ayudando con mi sufrimiento? ¿burlarte de mí ahora que estoy desfigurado? No gracias.
  • ¡Por el amor a los Dioses! Soy una curandera, jamás mataría a una mosca aunque quisiera…- se calmó un poco- no está en mi naturaleza- eso hizo que se calmara Walter dejándolo confundido.
  • Está bien, pero si intentas hacer algo fuera del contexto te matare.
  • Ni que te fuera a violar- una media sonrisa recorrió el rostro de Walter, debía admitir que no le desagradaba la idea de que la chica le quitara el estrés que sentía por la situación, pero fue una tos a lo lejos termino las fantasías eróticas y volviéndolo a la realidad.

Anabella puso sus manos en el rostro del chico, Walter sintió un pequeño hormigueo ¿Cómo le iba a curar sin medicamentos o plantas medicinales? Ni una bruja puede curar sin alguno de esos requisitos, no paso mucho tiempo para que la chica quitara sus manos de su rostro ¿tan rápido fue o solo es una farsa? Se levantó de golpe a mirarse al espejo y fue como si nunca le hubiera pasado nada, miro a Anabella extrañado de sus habilidades, la curiosidad lo consumía.

  • Ya, creo que es hora de que me vaya a mis aposentos, mi trabajo ha terminado- dijo la pelirroja sin más de que hablar.

Walter no hablo, su voz no salía de lo asombrado que estaba, se miró nuevamente al espejo y se determinó en averiguar de la princesa que le había curado.

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Tata-chan

Tata-chan

Amante de los animales y novelas, apasionada con todo lo que hago, Solo soy una persona normal como ustedes que se emociona como una niña cuando de anime se trata. Espero que seamos buenos amigos n_n

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