Novela Medieval Capitulo 4

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     El orgullo de Jacquelyn lo sentía por los suelos, estaba escondiéndose detrás de todo lo que se encontraba en el camino para usarlo como camuflaje y llegar a la entrada del castillo. Se ocultó detrás de los campesinos y ellos esperanzados hicieron como un escudo humano para ocultarla, luego paso detrás de una pequeña montaña de paja, faltaba unos cuantos centímetros para llegar a la entrada pero se detuvo en seco cuando vio a uno de los soldados pasar, es una de las pocas veces que sintió pánico pues ella y su orgullo la dominaban pero esto dependía de toda su nación, se agacho y se escabullo en la montaña de paja.

     Miro a los soldados pasear por todo el campo con sus armas, le daba rabia ser tan impotente en estas situaciones, ella era poderosa pero luchar sola y sin arma ni escudo era un suicidio, miro a su gente abrazándose mientras eran azotados por uno de los guardias con un látigo, la rabia se le subió por la cabeza y se levantó.

  • ¡Detente de una buena vez!- grito ella ya sin ningún  gramo de paciencia hacia el maltrato a su pueblo.

     Tres guardias se sorprendieron pero no por eso, no iban a atacar, todos se pusieron en posiciones para atacarla y ella no era la excepción, aspiro una gran cantidad de aire y lo expulso por la boca hacia ellos. Todos los guardias se sorprendieron al ver que una ventisca de viento tan fuerte proviniera de esa chica así que atacaron cada uno con  un puño de fuego, aquella ventisca se volvió en una cortina de humo, el pánico inundo a las personas que se encontraban amarradas.

     En un momento tan crítico como en la que se encontraba Jacquelyn aprovecharía de entrar al palacio pero su dignidad y orgullo de toda una princesa no lo permitía, se suponía que la realeza se encargaba de mantener a su reino en buenas condiciones y de proteger a su pueblo, después de todo, si ellos mueren ¿Qué reino iba a gobernar? Fue hacia donde yacían los llantos y gritos de temor del pueblo tropezándose con uno de ellos al intento.

  • ¿princesa?- era una voz masculina pero para saber que ella era de la realeza debía ser uno de sus vasallos.
  • Ya los libero- declaro ella.

     La chica agarro un cuchillo que tenía amarrado en su pierna y empezó a cortar las cuerdas, era difícil, sabía que el cuchillo le faltaba filo pero no tenía tiempo de estar buscado armas en un momento de vida o muerte. Ella forcejeaba el cuchillo contra las cuerdas desesperadamente, falta solo minutos para que el humo se esparciera, hasta que al fin corto la que tenía el muchacho y ese presiona su mano hasta formar un puño, se abalanzo rosando el cuello de la chica con aquel puño, ella algo aterrada ve extrañada al chico, estaba furioso y se notaba en la mirada pero no era con ella, Jacquelyn voltea y mira a uno de los soldados tirados en el suelo, lo que la sorprendió aún más y se sintió aún más mal de lo que estaba ¿alguien más quería protegerla? ¿Quién debe cuidar a quién? Pero no tenía tampoco tiempo de quejarse del chico.

  • Yo me encargo de los demás, escape- dijo el campesino preocupado.

     Jacquelyn ni respondió, empezó a correr hacia las puertas del palacio llegando hasta el patio que se encontraba completamente en el centro de la arquitectura que ya se encontraba quemada, era espantoso ver su hogar en esas condiciones. Al frente se encontraba la salida y el único camino que había para llegar a las montañas más rápido, empezó a correr hacia aquellas montañas pero una bola de fuego interpuso su camino, claro lo había desviado con el viento.

  • No permitiré que un isleño se salga con la suya y menos en mi turno- era la voz de un hombre que salía con paso lento detrás de la salida.
  • Te sorprendería el alboroto que causo tu isleña, no sé tú, pero creo que me he salido con la mía- respondió sagazmente la chica.
  • No por mucho tiempo- el hombre se pone en posición y se apoya   fuertemente del suelo.

     La chica noto eso incluso de los guardias a quienes había burlado, se preguntaba si eso tenía que ver con su fuerza pero recordó las palabras que una vez le había dicho cuando estuvo entrenando con su madre.

No peleas a lo bruto, todo tiene su técnica, si descubres el del contrincante, tendrás su vida en tus manos, recuérdelo…

     Esas palabras le habían salvado hasta ahora aunque era aún ineficiente en la materia, pero no por eso puede dejar de pensar que la debilidad de aquellos señores de fuego eran su soporte o centro de gravedad. Pero sus poderes eran a su vez una debilidad grande ¿Cómo iba a atacar a los pies cuando ella solo manejaba el viento? Debía pensar bien en su ataque pero llevaría tiempo y de eso  es lo que no tenía.

     El soldado indignado al no ver a su oponente en guardia delante de él le ataca con un lazo de fuego, no podía soportar que lo tomaran a la ligera una chica. La chica lo esquiva sin dificultad pero este le responde con una serie de latigazos consecutivos pero ella los esquivaba, era como si fuera el viento.

     Ella se le acerca tan rápido y este se desbalancea dándole oportunidad a la chica de empujarlo. No hubo otra cosa que hacer sin algún arma además de que el viento era solamente usado para proteger ¿Cómo poder matar a alguien con el aire? Absurdo, así que con sus poderes mueve tanto un árbol que se cae encima de hombre, las ramas le atravesaron como si fuera carne en vara en un día de parrillada, la sangre se esparció como agua al río. Jacquelyn detestaba las muertes pero si la muerte de ese señor mantendría la vida de muchos, era un pequeño sacrificio por el bien de todos, la muchacha harta de ver aquella escena tétrica se mete al bosque para subir en aquellas montañas.

***

     Anabella estaba sentada en la peinadora, se miraba en el espejo, estaba despelucada, las ojeras causadas por las pocas horas de sueño y el llanto, se empezaban a pronunciar a tal ritmo que no parecía una chica de veinte años, la vestimenta era horrible pero ¿Cómo no lo iba hacer si eran harapos de los soldados que invadieron su hogar? Se levanta algo cansada y mira el baño, no estaba nada mal, al menos tenían uno, abrió el escaparate VACÍO nada, no tenía vestidos para cambiarse. Se asustó cuando la puerta se abrió de golpe, en vez de mirar quien era, metió la cabeza en el closet.

  • Al fin muestras algo de miedo- dijo la voz masculina que provenía de la puerta, ella lo reconoció y le hirvió la sangre.
  • No es miedo, es un reflejo involuntario- respondió ella para aparentar aquel error que cometió, Walter la miro algo extrañado por la respuesta, salió dejando la puerta cerrada.

     Aquella respuesta seguía en la cabeza del chico, de solo repetirlo en su mente le causaba gracia, no podía evitar reírse de algo tan tonto como lo que le había dicho aquella chica. Se empezó a calmar, no podía dejar que nadie lo mirara sonreír, tenía una reputación que cuidar y no iba a botar tantos años de esfuerzo a la basura solo por una chica.

     Entro nuevamente a los aposentos temporales de la chica, aquel ser lleno de orgullo se encontraba sentada en la peinadora mirando ferozmente al chico, era una mirada penetrante pero a la vez difícil de mantener.

  • Tiene suerte que mi padre se compadeciera de ti, para volverte un huésped…- refunfuño Walter.
  • Si ese es un sinónimo de mantenerme cautiva…
  • No puedes quejarte, al menos estarás inmersa en las atenciones mías, considérate algo así como una mascota consentida y suertuda- exclama él con voz de victoria.
  • Hasta el más agresivo animal necesita de más que meras atenciones, se puede morir de tristeza si son privados de su libertad- responde ella agresiva, por compararla con un animal a pesar que siguen siendo de igual manera seres vivos.

Ella se sienta al borde de la cama y cruza sus brazos esperando respuesta del chico, al cabo de unos minutos decide por calcular lo que le faltaba.

  • ¿Le hará falta alguna otra cosa durante su estancia aquí?-  pregunta Walter sin muchos ánimos de lidiar con la chica.
  • Me harán falta muchas cosas, le recomiendo hacer una lista, necesito vestidos ya que no estaré toda mi estadía con estos harapos- señala ella lo que tenía puesto en todo el viaje-  libros, agua caliente para un baño, velas y más porciones de comida porque como puede ver, soy una mujer de muy saludables apetitos y espero que me satisfagan bien.

Anabella sintió que en el príncipe se le atascaba algo en la garganta y la respuesta le salió algo ahogada.

  • Lo considerare un privilegio o mi ruina, solo espero a estar a la altura de sus peticiones milady- contesta dejándola sola en esa habitación.

Por un momento la chica se alivió pero eso no quitaba el hecho del gran crimen de haber matado a la reina de su país, la que le crió, era algo imperdonable librarlos de su pecado. Walter se sintió desafiado, era una mezcla de furia por la impertinencia de la chica pero también de admiración, ya que nadie además de su padre o hermana se atrevía a desafiarle de esa manera, estaba animado, sabía que la cosa se iba a poner interesante.

Anabella se miró el rostro una vez más, al fin volvería a ver su piel blanca y pecosa sin barro, estaba segura que después de un baño caliente la dejaría más que relajada para dormir. Pego un salto al escuchar la puerta abrirse otra vez de un golpe, eran tres mucamas con tobos de agua caliente entrando al baño, otras cuatro con una pila de vestidos cada una y una con dos toallas, todas hicieron una alabanza y salieron una por una.

     La puerta estaba cerrada nuevamente ¿Cuándo seria el día en que escaparía? Detestaba ser tan débil como una hoja de papel, dejo aquellos pensamientos y se dirigió al baño, se quitó la ropa y se metió en la bañera, el agua cristalina se tornó a marrón, se sintió realmente agradable quedándose completamente dormida en la bañera de roca.

     Walter no sabía mucho lo que era tratar de convivir con alguien y menos tratar de llevarse bien con otras personas, era nuevo pero esperaba que Anabella confiara en él por aquel acto de nobleza que le había mostrado, abrió la puerta y no la encontró, se alertó, miro debajo de la cama, en el armario, en la ventana, nada, miro el baño y ahí se encontraba, dormida. En aquel momento se alivió.

     Sin mucho ánimo saca a la chica de la bañera, el cuerpo desnudo de la chica era como una prueba que tenía que pasar, no se dejaría llevar por sus deseos y mucho menos cuando se había propuesto dejar de poseer mujeres, adicional que se trataba de la princesa, luego tendría miedo de él y no le revelaría los secretos que tanto tratan de buscar.

      La pone encima de la cama, observa el cuerpo desnudo de la chica, estaba realmente en un dilema, dando razón a su cerebro llama a gritos a una de las mucamas, llegaron rápidamente y les ordeno que la secaran y vistieran para que no pescara un resfriado, aunque era poco probable ya que obscurité era la tierra más calientes de todos los reinos, incluso estaban en tierras subyacentes de un volcán que posiblemente estaba aún activo, el que se resfriaba era como sentenciarle la muerte, quemadlo vivo sería la solución o al menos el suyo.

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Tata-chan

Tata-chan

Amante de los animales y novelas, apasionada con todo lo que hago, Solo soy una persona normal como ustedes que se emociona como una niña cuando de anime se trata. Espero que seamos buenos amigos n_n

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