Novela Medieval Capitulo 2

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Arthur esperaba a su sobrino al frente del barco, sabía que su sobrino era fuerte pero estaba preocupado ya que la reina también era fuerte, una gota de sudor se posó en su frente, no sabía quién podía ganar, ella era la que mato a su hijo y no quería perder a su sobrino, que era el único que le quería como si fuera su padre y de igual manera era como su hijo.

A la lejanía llegaba un pequeño grupo del ejército y estaba siendo guiada por su sobrino lo cual le alegro, se dio cuenta de que estaba cargando a una mujer y a su lado estaba un niño pequeño.

  • ¿Cómo te fue Walter?- pregunto él.
  • Illuminée ya es nuestro tío, manda un mensaje a mi padre- respondió el chico.
  • Debo de preguntar esto sobrino ¿Quiénes son?- siguió la interrogación de Arthur.
  • La princesa y un plebeyo que le sigue.

El tío algo sorprendido va a la proa y escribe los acontecimientos a su hermano, agarra al cuervo y amarra la carta a su pata, lo manda a volar hasta su destino. Nunca pensó volver a la isla de sus pesadillas, entristecido recordó a su hijo, ensangrentado en la entrada del palacio.

  • Walter ya mande la carta ¿nos vamos?- pregunto Arthur, no quería seguir estando en un lugar al que le recordaba el peor día de su vida.
  • Sí, mi padre se tiene que encargar de los herederos de los reinos de todos modos- respondió su sobrino, él sabía cómo se sentía su tío y no quería torturarlo, era el único de la familia que hablaba con él y al que más quería.

***

    Jacquelyn estaba exhausta ¿cuán largo era el túnel? El sonido del mar era más fuerte pero no veía la luz del sol, estaba sucia, quería un baño, quería comer. Tenía tanto cansancio que se detuvo hasta poder recuperar fuerzas, recordó lo que su protectora le había dicho- la reina murió- no podía creer que su madre había muerto, estaba triste y ya que nadie la podía ver pudo llorar hasta quedar completamente dormida.

***

    El movimiento del barco era muy fuerte haciendo que se cayera de la pequeña cama que le habían proporcionado, despertó adolorida, estaba sola en aquella habitación de metal puro, noto que tenía las manos amarradas con cadenas y solo había una ventana, ella se asomó por aquella abertura pequeña y solo podía ver el mar, desanimándola ¿Cómo se suponía que iba a escapar a mar abierto? Seria para que la mataran los tiburones. Busco fuerzas de donde no sabía que tenía y golpeo la puerta con las cadenas, gritaba fuerte y constantemente hasta que uno de los guardias abrió.

  • Que princesa tan chillona- dijo él. Anabella le intimido un poco el soldado, era alto y de piel morena, sus ojos reflejaban rabia.
  • Le exijo que me suelte- dijo ella.
  • ¿Está segura de que no quiere otra cosa princesa?- el guardia empezó a quitarse su armadura.

Se acercó lentamente hacia ella, la chica estaba aterrada ¿Cómo de liberarla llego a esto? El hombre se quitó la ropa por completo y acariciaba su parte erecta, él le agarra tirándola al suelo, el hombre le sonríe y ella asustada mueve las manos hasta golpearle la cara con las cadenas.

El soldado se enojó y la sostenía con mucha fuerza, le dio una abofeteada con su mano, la chica grita que le salven, su boca estaba ensangrentada y no podía moverse, el hombre le empezó a tocar todo el cuerpo, le rasgo el vestido y ella empezó a llorar, no quería que nadie le tocara, ella quería probar esta experiencia cuando se casara con el hombre indicado ¿Por qué pasaba esto? Su garganta estaba seca y el último grito era su única salvación, agarra aire y grita con todas sus fuerzas.

  • No deberías tratar a una dama de esa manera Fendrel y sabes muy bien de que el rey la quiere sana y salva- dijo Arthur con el rostro enfurecido, a él le desagradaba tanto este tipo de abuso hacia la mujer y más si se trata de una chica que tuviera la misma edad que su sobrina.
  • Lo siento mi lord, no volverá a suceder- dijo el hombre agarrando sus cosas con la cara mirando al suelo.
  • Claro que no- y salió el hombre.

La chica aunque el señor no se veía que era malo y le había salvado, no podía confiar, después de todo era el enemigo, ella se arrinconó en una esquina y se acurruco con sus rodillas, tenía las cadenas delante el ella para estar preparada a la hora de que le atacara su salvador. Arthur percibió el temor de la chica, estaba temblando y llorando, aunque le parecía tierno no podía ver a una chica sufrir así.

Salió por un momento dejándola otra vez sola y encerrada, en ese momento ella se sintió más calmada pero no podía creer que estaba a punto de perder su virginidad de esa manera, estaba más que convencida de que los poseedores del elemento fuego eran unos monstruos y salvajes que les encantaba destruir la vida de cualquiera que se interponían al frente.

Arthur entra rápidamente y sin tocar haciendo que la asustara, llevaba unas prendas de los soldados y unas llaves. Le quito los grilletes a la chica sin decir nada y él le miro a los ojos.

  • Sé que no confías en mí y no deberías hacerlo, como eres nuestra huésped debo de mantenerte a salvo o sino mi hermano no será nada bondadoso conmigo, no tengo vestidos pero puede ponerse estos harapos, si quiere bañarse yo le guiare hasta el baño, después me encargo de sus heridas ¿le parece?- propuso Arthur sin pensarlo.
  • Está bien- respondió ella.

Arthur la guio hasta el baño y no dejo que ninguno de los guardias y sargentos entraran, no podía creer que estuviera haciendo eso ¿Cómo podía hacer cosas tan buenas por ella? Algo que ni nacía con su sobrina, él pensó que era porque la chica parecía indefensa en cambio su sobrina era una maquina asesina preparada para la guerra. La chica salió del baño, se sentía mejor aunque la ropa estaba muy grande.

  • Me llamo Arthur, princesa ¿Cómo se llama?- pregunto.
  • Anabella- respondió ella.
  • Chica tan linda como su nombre- dijo él- si no es mucha molestia, debemos regresar al calabozo.

Ella no contesto, después de todo ¿A dónde iba a correr? Iba a llegar a la cueva del lobo de todos modos, no tenía escapatoria alguna.

  • ¿Dónde está el niño? ¿Qué paso con él? ¿lo mataron?- pregunto ella acordándose de aquel niño rubio de mirada tristes.
  • Está comiendo en estos momentos, luego lo llevo aunque no ha querido decirnos nada- respondió él- ahora debemos estar más preocupados por la herida de su labio.
  • No se preocupe, no es nada- dijo ella algo tranquila.

Arthur no quiso insistir, el dejo en aquel cubículo sin amarrarla ya que no tenía arma para salir y si salía corría peligro. Él subió hasta la escotilla y encontró a su sobrino mirando el mar con una expresión de tranquilidad que no había visto en mucho tiempo, era raro pero todo parecía tranquilo en el barco y eso no era normal. La presencia del niño entretenía a los guardias, el peso de la misión se había marchado y la chica hacia que él se sintiera más paterno.

  • Las habilidades de las personas de illuminée son grandiosas- dijo Arthur buscando conversación con su sobrino.
  • ¿a qué te refieres?- pregunto Walter.
  • Su presencia es tranquilizadora y alegre, supongo que por eso es tan pacifico- respondió su tío mirando el cielo.
  • Creo que debes dormir, de tanto usar el cerebro se te terminara de dañar- califico su sobrino.
  • Eso creo ¿quieres jugar ajedrez?
  • No, el sol dañara más tu cerebro, vete a dormir.

El tío resignado entra otra vez al barco, como no quería dormir y estaba aburrido busco el ajedrez, en todo un barco lleno de personas habría alguien que jugaría con él aunque sea una partida.

Después de un rato estaba completamente rendido, no había nadie que quisiera jugar con él y no sabía porque estaba dirigiéndose al calabozo, abrió la puerta algo apenado.

  • Disculpa Anabella, pero ¿quieres matar tiempo con este pobre viejo?- pregunto él, la chica algo extrañada asintió, después de todo estar solamente sentada entre cuatro paredes era simplemente insoportable- que bien ¿sabes jugar ajedrez?- ella negó con la cabeza- no importa, te explicare.

Ella no podía creer que existiera piezas de tantas formas, y que cada una cumpliera con una función, al cabo de un rato de explicación empezaron la primera partida y obviamente había ganado Arthur, era extraño pero entretenido el juego para la chica. Y así duraron hasta anochecer.

  • Creo que debo irme, fue un placer jugar con usted majestad- dijo él haciendo una reverencia.
  • ¿Por qué destruyeron illuminée? ¿Qué les hicimos para merecer eso?- pregunto ella. La expresión alegre de Arthur se desvaneció y se puso inexpresivo.
  • Mi hermano busca poder- respondió mirando a otro lado- yo busco venganza- hubo un silencio incomodo- más tarde te llegara alimento de hoy y mañana llegaremos a obscureté, descansa.

Aquella revelación estremeció a la chica ¿Cómo alguien aparentemente bueno puede tener un rencor así? Era muy raro e incluso muy desconcertante. Arthur cerró la puerta del calabozo, a la media hora entro uno de los guardias a llevarle comida, llego con el niño que había curado y este se le abalanzo dándole un fuerte y caluroso abrazo. Después de comer se sintió mejor, la luz de la luna entraba a la habitación y Anabella se acercó a ella, al instante ella se curó, el niño sorprendido se le quedo mirando y ella se dio cuenta de ello.

  • Tranquilo, toda mi vida fue así- dijo ella sin mentir, desde que tiene recuerdo siempre se curaba más rápido con la luz de la luna y sin ella igual pero no tan rápido- dejando eso de lado ¿Cómo te llamas?- el niño no dijo nada y señalo la garganta, habia una cicatriz- ummm… no puedes hablar.

La chica agarra al niño en la garganta mientras la luna se posaba encima de ellos, el niño no sabía si tener miedo o confiar pero como en ningún momento ella había intentado matarlo decidió confiar.

  • Habla…- dijo ella.
  • No puedo hablar- dijo él y se sorprendió de ello.
  • Ahora si ¿Cuál es tu nombre?- pregunto ella.
  • Brom…
  • Mucho gusto Brom, me llamo Anabella- el niño sabía que no se trataba de la princesa pero se sintió reconfortado y esperanzado.

Él sabía que la princesa estaba a salvo y que Anabella aun a coste de su vida la protegería, estaba esperanzado de que llegara el día en que illuminée se salvaría y de eso no tenía duda. Los dos se quedaron dormidos en el suelo, al parecer era mucho más cómodo que la pequeña cama que había, el niño se acostó en las piernas de la chica y ella se quedó sentada contra la pared.

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Tata-chan

Tata-chan

Amante de los animales y novelas, apasionada con todo lo que hago, Solo soy una persona normal como ustedes que se emociona como una niña cuando de anime se trata. Espero que seamos buenos amigos n_n

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