Novela Medieval Capitulo 1

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Todo transcurría con normalidad en illuminée, Anabella caminaba por el pasillo del palacio tranquila y pasivamente, los aldeanos trabajaban y los niños se recreaban, todo en el país le gustaba excepto la princesa. Para ella era como un demonio al cual tenía que curar y seguir cada vez que ella lo deseara, solo tenía que dar una orden y ella seguir sin reprochar, además de protegerla a toda costa a pesar de que su poder era inutil en cuanto a defensa o ataques y lastimar era algo que no le gustaba, algo que no le apetecía.

Las colinas cercanas tapaba la luz del sol lo cual era como una bendición para la chica ya que odiaba sudar, la isla era lo suficientemente calorosa para que también el sol se pusiera en su contra. Anabella abrió la puerta de la sala de juntas donde se encontraba solo una persona, la reina, ella entro sin preocupación pero erguida, como la reina le había educado.

  • Muy buen día mi reina ¿me llamaba?- pregunto Anabella educadamente mientras hacia una pequeña reverencia.
  • Si Anabella, el sacerdote de illuminée predijo que pronto ocurrirían desgracias- la reina se acercó al gran ventanal y se agarró las manos con fuerza mientras miraba su pueblo- no sabe cuándo ocurrirá, pero dijo que no sobreviviré
  • Espere un momento- interrumpió la chica- y ¿dónde quedo yo en todo esto, no le salvare? ¿Con esta habilidad que tengo y no las uso con usted?
  • No, el sacerdote no te mencionó, te llame porque confió en ti y sé que amas nuestro reino. Te pediré un favor- Anabella asintió la cabeza alagada- cuida de Jacquelyn, sé que es testaruda y orgullosa, pero si pronto se avecina una desgracia, es el deber de la realeza resolverlo, no será fácil pero confió en que lo lograran.

Anabella no podía ni tartamudear, una desgracia, ella no sabía pelear y la princesa estaba enferma en su propio cumpleaños, la chica rezaba porque no fuera este día, no podría cargar con alguien enferma además  no curaba enfermedades, solo heridas y eso es lo que le molestaba.

La chica sale de la habitación dejando sola a la reina, en otras circunstancias se quedaría a su lado pero estaba triste y molesta a la vez, una combinación toda confusa. Ella sale del palacio y noto como todos empezaban a organizar la fiesta de cumpleaños de Jacquelyn, ella camina por todo el pueblo y miro todas las decoraciones y alimentos que colocaban, ella no le cabía en la cabeza como un pueblo tan bonito y con fuerza de voluntad para proteger sus tierras le pudiera caer una en desgracia.

Un grupo de niños corrían uno tras el otro y uno se cae, raspándose las rodillas, al instante empezó a llorar, Anabella caminaba pacientemente, se arrodillo ante el niño y le acaricio la mejillas cubiertas por las lágrimas y enseguida dejo de llorar, el niño sintió un calor extraño en las rodillas, miro rápidamente hacia ellas y se encontró que no tenía ningún rasguño, el niño no lo podía creer, de la emoción salió corriendo detrás de sus amigos, se volteó y le mostro una sonrisa a la pelirroja que le curo y felizmente siguió su juego.

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Era satisfactorio ver una sonrisa reconfortante por su ayuda, algo que no recibía de la princesa. El sol se ocultó dando paso a la noche, en illuminée todo brillaba, el tambor hacia que la música se volviera alegre, rezumbaba  por toda la isla y sus cercanías. Jacquelyn estaba en la ventana viendo el pueblo bailar alegremente, estaba frustrada por no estar allí afuera festejando solo por estar enferma.

Anabella miraba las montañas que tanto le gustaba, quería volver al pasado cuando la dejaron abandonada, no los recordaba pero era el único punto de referencia que tenía ya que allí fue a donde la encontraron, se preguntaba cómo eran sus padres, porque la habían dejado sola. Ahogada en sus pensamientos melancólicos se sorprendió al ver como caía ceniza del cielo, miro a los lados y el pánico inundo el rostro de toda la aldea, Anabella escucho gritos ahogados, observa humo y una explosión en la cercanía, una de las calles se encontraban varios soldados de fuego, llegaron las defensas de iluminée, viento contra fuego,  una lucha que ha durado más de una década, la chica se dio paso entre la multitud, unos peleando y otros solo corrían con sus hijos a los refugios, ella solo sabía que debía ir a paso veloz al catillo.

La chica empezó a correr hasta el palacio, entro por unas de las entradas secretas del castillo, subía las escaleras rápidamente para cumplir con la misión que le había encargado la reina Elizabeth, tenía que esconder a la terca y orgullosa de la princesa, dejo de moverse al escuchar unas pisadas, volteo y miro al niño que había curado.

  • ¿Qué haces aquí?- pregunto ella, el niño no contesto.

La chica no podía entender lo que el niño balbuceaba pero no le paro, escucho los pasos acercase y agarro al niño de la mano para luego esconderse en el sótano secreto que se encontraba detrás de la estatua de la reina. Los soldados pasaban quemando todo a su paso, la chica solo mantenía al pequeño cuerpo temblante entre sus brazos para tranquilizarlo.

***

    Esta misión era de gran importancia, su tío no pudo cumplirlo por culpa de la muerte de su hijo, pero esto era de vida o muerte, si no lograba conquistar illuminée su padre “el rey” lo iba a desterrar de su reino, es decir, casi todo el lugar que le pertenezca, si fracasaba su vida ya no tendría sentido ni tendría hogar a donde ir.

Él estaba al frente de la pequeña tropa que se encargaría de la realeza, abrían cualquier puerta que se le atravesaban buscando a la reina y la princesa, si morían o no, no le importaría. En una de las puertas se encontraban cocineras y en otras mucamas a las cuales las que se oponían a ellos las quemaban, hasta entrar a una gran sala en la que se encontraba una mesa larga de madera y al final estaba una señora, elegante y de cabello blanco como la nieve, de ojos grises, con un elegante vestido y la gran corona que adornaba su cabeza.

  • Disculpe mi rudeza reina- hablo Walter.
  • Tratar de gobernar reinos ajenos por medio de violencia no es rudeza, es salvajismo príncipe- respondió Elizabeth.
  • Si fuera por mí buscaría otros medios pero no soy mi padre- respondió el príncipe afirmando la contradicción que tenía con su padre.
  • Su problema es no tener iniciativa y fortaleza al parecer- dijo ella engreída.
  • No creo que diga eso después de una pelea pero primero lo primero ¿vendrá con nosotros o luchara hasta la muerte como todas las reinas con las que he topado?
  • La respuesta está más que vista… luchare- dijo mientras se levantaba lentamente, caminaba mientras acariciaba la gran mesa de madera hasta llegar a la esquina.

Agarro su espada y lo ataco tan rápido que Walter no podía creer que ese cuerpo tan viejo y frágil pudiera moverse tanto a la hora de la pelea, los otros guardias querían atacarla pero él negó con la cabeza, él quería disfrutar del altercado con tal enemigo.

La pelea estaba reñida pero después de un rato se le noto el cansancio a Elizabeth, los años le estaban afectando, en un solo movimiento el príncipe despojo a la reina de su espada y se detuvo un momento.

  • Sus últimas palabras…- dijo él.
  • Este reino nunca se rendirá ante ustedes bastardos- dijo ella con su último acto, escupió el rostro al chico.

El muchacho se limpió la cara con una sonrisa burlona pero al terminar su rostro cambio completamente, sus ojos mostraron la furia que tenía guardada- ¿Cómo se atrevía esa vieja a escupirme el rostro a mí? El príncipe del gobernante de casi todos los reinos- surgía en sus pensamientos, tal furia no la pudo manejar y le corto la cabeza con un solo movimiento a la reina. Al darse cuenta de lo que había hecho escupió el cuerpo del cadáver,  ya sabía que no podía matar todavía a la princesa hasta no llevarla a obscurité, salió de esa sala y siguieron en la búsqueda antes de que el fuego consumiera el castillo.

***

     Anabella al ver que no se escuchaban más pasos abrió la puerta, miro a los dos lados, espero un rato  y decidió seguir su camino, ella y el niño corrían al mismo paso hasta llegar a la sala de juntas donde se encontraba la reina, la chica entro y con tristeza miraba a la reina tirada en el suelo. Los rulos blancos regados por el piso manchado de sangre, una lágrima corría por su mejilla, que clase de demonio sería capaz de matar a una reina tan buena, alguien que la acogió como si fuera su hija y se acordó de la profecía del sacerdote. Dejo de llorar y con los ojos llenos de determinacion fue a la habitación de Jacquelyn, ya que conocía como la palma de su mano el castillo que fue su hogar desde que tiene recuerdo sabia el atajo más rápido para llegar, el niño triste y confundido siguió ciegamente a la chica.

Llegaron sin problema y sin tropezarse con algún soldado a la habitación, entraron asustados desde la chimenea y cerraron la puerta con candado. La princesa estaba acostada y se levantó de golpe al ver cómo le invadían su cuarto.

  • ¿Cómo se atreven de entrar a mis aposentos?- pregunto ella sin bajar su postura elegante ante tal enfermedad.
  • La reina ha caído su majestad- dice la chica.
  • ¿Qué tonterías dicen?- pregunta ella pesando que era todo una broma pesada- no es divertido, explícate Anabella.
  • La reina murió por los poseedores del elemento fuego- respondió entristecida.

Jacquelyn no podía creerlo, estaba furiosa, agarro su espada y pidió a gritos que abrieran las puertas para matar a esos insectos, Anabella le agarró del brazo y la metió a la chimenea, de donde ella había entrado.

  • La reina me hizo prometerle que le protegería, y este reino necesita es de usted- ella miro a la vez al niño y él hizo ademan de que no quería irse- no sé si seguiré viva cuando logres salvar a illuminée pero rezare por ello… Sigue el ruido.

La empuja y cierra la chimenea con las rocas, la chica enferma golpeaba las piedras con la poca fuerza q tenia pero no logro nada así que siguió el pequeño camino de rocas sin saber a dónde es que terminaría, nunca le había interesado la arquitectura del palacio ni cómo es que estaba esparcida, solo seguía la indicación de su protectora, se sentía tan impotente ante esta situación que aplastaba por completo su orgullo.

Anabella no tenía arma ni sabía cómo usarlo, su deber nunca fue quitar vida sino salvarla, miro al pequeño niño que se le acercaba y ella le abraza cariñosamente, la mirada del niño le acordaba a ella y a la soledad que a su edad ella sentía. Tiraron la puerta a punta de fuego y ella miro resentida al grupo de soldados que se encontraban al otro lado. Uno de ellos grito llamando al comandante de la tropa.

El chico entro lentamente, tenía el cabello negro, ojos azules claros y rostro inexpresable, causando en ella una furia interna tan grande como el dolor que tenía por el abandono de sus padres.

  • Su majestad, soy el príncipe Walter de la casa obscurité, le deseo un feliz cumpleaños- él miro de arriba abajo a la chica- debo admitir que la belleza de su madre no se compara a la suya.

Ella al rato entendió que le habían confundido con la princesa, algo que le convenía, no quería morir en ese momento y menos en mano de alguien odiaba tanto.

  • No ganara nada con halagos príncipe- dijo ella tratado de imitar el comportamiento de la princesa.
  • ¿Debo de saber su nombre o le digo solo princesa caida?- pregunto él ignorando lo que le había dicho la chica.
  • No eres digno de saber mi nombre Walter- respondió ella altanera, en un segundo el rostro del chico cambio a uno sombrío.
  • Me temo que la llevare por las buenas o por las malas a obscurité princesa- dijo él, Anabella agarro Atizador de la chimenea y ataca a Walter pero este lo detiene sosteniendo el arma con la mano.
  • Veo que aunque sea muy linda, no tienes sentido común al igual que su madre- admitió él.

Walter doblo el atizador y con un golpe al estómago la inmoviliza por completo, cayendo a los brazos de su enemigo y este la carga por el hombro, el niño alterado trataba de alcanzar a la chica, no lo logro.

  • ¿vas a ir a acompañar a la princesa o quieres morir?- pregunto Walter compadeciéndose del triste niño que no emitió sonido pero asintió con la cabeza y sin reproche les siguió.

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Tata-chan

Tata-chan

Amante de los animales y novelas, apasionada con todo lo que hago, Solo soy una persona normal como ustedes que se emociona como una niña cuando de anime se trata. Espero que seamos buenos amigos n_n

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